Durante el verano, la exposición prolongada al sol y el contacto frecuente con el agua (pileta o mar) pueden generar daños en la salud ocular. La radiación ultravioleta (UV) es uno de los principales factores de riesgo, ya que produce efectos acumulativos que pueden manifestarse a largo plazo, incluso en personas jóvenes.
Riesgos para la visión:
-
La radiación ultravioleta puede provocar lesiones acumulativas en los ojos, como alteraciones en la retina, cataratas leves y cambios degenerativos en las estructuras oculares.
-
El agua de piletas y del mar contiene sustancias como cloro y sal que pueden irritar la superficie del ojo, generando enrojecimiento, ardor, sensación de arenilla y molestias ante la luz.
-
Estas exposiciones pueden causar tanto lesiones leves y transitorias como alteraciones más importantes si no se toman los cuidados adecuados.
Medidas de prevención:
-
Utilizar anteojos de sol con filtro UV 400, que bloqueen el 100 % de la radiación ultravioleta. No es indispensable que sean oscuros, pero sí homologados y de buena calidad.
-
Preferir anteojos envolventes, ya que ofrecen mayor protección lateral.
-
Complementar el uso de anteojos con gorras o sombreros de ala ancha para reducir la exposición directa al sol.
-
En piletas o en el mar, usar antiparras para evitar el contacto directo del agua con los ojos.
-
Ducharse luego de salir del agua para eliminar restos de cloro o sal.
-
Aplicar lágrimas artificiales lubricantes al salir de la pileta o del mar para reducir la irritación ocular.
Uso de lentes de contacto:
-
Evitar el uso de lentes de contacto en piletas o en el mar, ya que pueden acumular sustancias irritantes y generar infecciones o lesiones.
-
En caso de utilizarlos, retirarlos después del contacto con el agua, colocarlos en su estuche con solución adecuada y, de ser posible, usar lentes de recambio frecuente.
-
Priorizar pasar el día sin lentes de contacto y volver a colocarlos por la noche.
Cuándo consultar al especialista:
-
Si el enrojecimiento, dolor o molestias oculares persisten al día siguiente.
-
Si aparecen síntomas intensos como dolor importante, fotofobia marcada o visión borrosa.
Conclusión:
El cuidado de los ojos durante el verano es fundamental para prevenir daños tanto inmediatos como a largo plazo. El uso de protección adecuada frente al sol, la correcta higiene luego del contacto con el agua y el manejo responsable de los lentes de contacto son medidas clave para preservar la salud visual.


